Relato Corto

Por Marcos Mejías

“Hola. Me llamo Luis. Tengo siete años. Mi mamá me quiere mucho y me va a comprar mi juguete favorito: un castillo. Me gustan mucho los castillos.  Quiero ser un caballero, rescatar a princesas y matar a dragones. Tengo una espada en mi habitación que me regaló mi papá. La espada es muy bonita y brilla mucho, pero dice que no se toca, que es para hacer una cosa que él hace que se llama esgrima. Es muy fina, pero creo que es una espada.

Respecto a mi mamá, es muy guapa. Siempre que la veo me sonríe. Me gusta darle besos. Pero últimamente está muy triste. Papá siempre dice que está así por una cosa que se llama regla. Cuando está cocinando o cosiendo pone la radio y a veces habla con la radio por teléfono… ¡y le contestan! Le gusta mucho hablar. Antes hablaba mucho con sus amigas, salía mucho y tenía también muchos amigos.

Mi mamá también fuma, y a papá no le gusta. Cuando ve fumando a mamá, se pone a gritarle y una vez rompió el cristal de la mesa del salón de un golpe y mi mamá se puso a llorar. Muchas veces mi mamá me dice que no salga del cuarto hasta que ella lo diga. Y no sé por qué. No he hecho nada malo para que me castiguen. Sobretodo no puedo salir cuando papá viene del bar con sus amigos. Empiezan a gritar y a gritar y mi madre le dice que no grite tanto porque si no, le iba a escuchar yo. Y muchas veces escuchó a mamá llorar y la veo con heridas.

Tiene el ojo muy hinchado y se pone gafas de sol cuando sale a la calle. Un día le pregunté a papá por qué mamá llora todas las noches, y siempre me contesta que es por la regla y que en vez de llorar tiene que hacer las cosas bien. Y me dice que me porte bien porque si no, también lloraré.

Otro día jugué con mis amigos en el parque. Estaba lloviendo y saltábamos sobre los charcos de agua. Me ensucié unas botas que mi padre me compró un día antes. Siempre me dice que lo que voy a estrenar no se puede ensuciar porque si no se cabrea. Al llegar a casa, papá me miró, como siempre, de arriba abajo. Se cabreó mucho. Se levantó. Mi mamá empezó a temblar las piernas mucho. Dice mi papá que es un tic nervioso que siempre tiene mi madre.

Empezaron a discutir. Mi papá me levantó la mano y yo me encorvé porque no quería que me pegase. Mi mamá me cogió en brazos y corrió a su habitación donde me encerró con llave. Puso la radio a todo volumen. Después la apagó. Pasé mucho rato encerrado hasta que vino mi mamá, con gafas de sol a abrirme, a abrazarme y a besarme. Me dijo que yo no tenía la culpa y que pase lo que pase siempre iba a estar conmigo. Me dijo que cuando discutían ella siempre iba a poner la radio y cuando terminaran la iba a apagar. Que cuando dejara yo de escuchar la radio, que me estuviera tranquilo porque vendría ella a volver a estar conmigo.

Hoy, mi papá ha visto otra vez a mi mamá fumando. Empezaron a gritar. Puso la radio. Yo todavía no me había levantado. Cuando vino a levantarme mamá, a las nueve para ir al colegio, tenía mucha sangre en los ojos, en la nariz, en la boca y en la cabeza. Le pregunté si le dolía y me dijo que no. Que no le iba a doler más porque ya se iba a acabar, que iba a denunciar y que me llevaría esta noche a un castillo donde nos protegerían. Le pregunté qué era denunciar y me dijo que ya lo entendería cuando fuera mayor y que no se lo dijera bajo ningún concepto a papá.

Cuando volví de clase, papá empezó a discutir otra vez con mamá. Mamá puso otra vez la radio. Pero papá entró a mi cuarto, cogió la espada y me dijo que iba a matar a un dragón que no saliera de casa. Subió el volumen de la radio mucho, pero mucho. Al rato. La radio se  dejó de escuchar y se abrió a puerta de mi habitación. Era papá. Me dijo que iban a venir unos caballeros, que lo sentía mucho y que me quería. Estaba llorando. Luego vinisteis a buscarme y ahora mismo estoy escribiendo desde el castillo que me prometió mamá.”

Luis entregó la declaración que, en forma de redacción, le pidió el policía que estaba con su caso. Para el psicólogo de la comisaría, esta era la mejor forma de ayudarle a recordar y que cuente los macabros hechos. Ahora es huérfano.

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Un pensamiento en “Relato Corto

  1. Marcos enhorabuena por el texto. me ha puesto los pelos de punta, si todas las mujeres no esperasen a la noche y lo hiciesen en el momento habria mas mujeres vivas que han sido maltratadas.
    Los pelos de punta.

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